Búsqueda y Preservación de las Primeras Computadoras

Javier Andrés Comín

Universidad Tecnológica Nacional

Facultad Regional Santa Fe

Lavaise 610, 3000 - Santa Fe (Argentina)

Correo electrónico: jcomin@frsf.utn.edu.ar

 

Esta investigación forma parte de la sesión “The Future as Past: preserving the computer age” organizada por Christine Finn, Sellam Ismail y Dag Spicer, de la “V Conferencia Mundial de Arqueología”, que se celebrará los días 21 al 28 de Junio de 2003 en la Universidad Católica de América, Washington DC, Estados Unidos.

 

 

Objeto de la investigación

La evolución de la tecnología de la información ha sido, y es, tan vertiginosa que se puede comparar a la evolución que ha tenido el mundo hasta hoy a lo largo de muchos años, pero en un tiempo mucho más breve y de un modo menos misterioso y lento. Las computadoras dan la oportunidad de no esperar a que su evolución sea un misterio para comenzar a recopilar el pasado y la forma en que su tecnología evolucionó hacia el estado actual (sólo basta con situarnos veinte años atrás y veremos cuánto se ha avanzado en la materia); su estudio nos permite conocer cuáles fueron los paradigmas sociales y tecnológicos que llevaron al hombre a crearla y modificarla hasta alcanzar el grado de desarrollo que tiene hoy[1].

Por consecuencia, la idea de considerar un espacio para contener y estudiar la evolución de la tecnología informática, permitirá a futuras generaciones aprender sobre la historia de las computadoras; los medios de almacenamiento de la información y la necesidad de contar con métodos modernos para poder contener todo el conocimiento y los datos que se generan día tras día; las comunicaciones que se desarrollaron a partir de su aparición y las formas de procesamiento de la información

Este trabajo tiene por finalidad localizar, en la Argentina, las máquinas que fueron aplicadas al tratamiento de datos y fueron predecesoras de las actuales computadoras basadas en dispositivos microelectrónicos. En este trabajo se describen los primeros lugares donde se encontraron restos o piezas completas de máquinas. Cuando ello sea posible, los restos hallados se conservarán, exhibirán y estudiarán en una institución en formación, en la ciudad de Santa Fe, cuyas características se detallan al final del presente trabajo.

La investigación se justifica, en primer lugar, porque la importancia de la computadora y sus aplicaciones en el mundo actual mueven a estudiar y rescatar sus predecesoras. En segundo lugar,  porque la Argentina fue, desde comienzos del siglo XX, un mercado importante, primero de las calculadoras de escritorio europeas y estadounidenses, luego de las tabuladoras y máquinas de contabilidad estadounidenses y francesas (IBM. y Bull) y, a partir de 1960, de las computadoras estadounidenses (IBM., Univac, Burroughs, National) que comenzaron a remplazar a las máquinas de contabilidad.

La tarea de encontrar calculadoras, tabuladoras, máquinas de contabilidad y  computadoras pertenecientes al período anterior a la aparición de la IBM PC, no es fácil en un país que no jugó un papel importante en su desarrollo y concepción; aun cuando hubo algunos intentos frustrados para desarrollar una computadora en Argentina. La información documental es escasa y difícil de obtener, porque son pocas las empresas y organizaciones que tienen el hábito de conservar sus antecedentes. Muchas veces sólo se pueden recuperar algunos documentos gracias a un empleado o funcionario que se preocupó por guardarlos.

 

Las primeras computadoras de la Argentina y sus antecesoras

IBM abrió su primer local de ventas en Buenos Aires en 1923, cuando todavía era CTR[2], donde se exhibían balanzas calculadoras, relojes marcadores, máquinas de picar carne, cortadoras de fiambres y mollinillos de café, pero no tabuladoras. Las dos primeras fueron importadas en 1925, cuando CTR ya era Internacional Business Machines Corp. y se instalaron en las Direcciones de Estadística de la Nación y de la Provincia de Buenos Aires. Se cree que en 1911 llegó la primera máquina de tarjetas perforadas para una empresa ferroviaria, posiblemente de origen inglés (la mayor parte de los ferrocarriles argentinos de esa época eran ingleses) pero no se tienen registros históricos de este hecho. En 1933 comenzó a proveer servicios a terceros (el llamado service-bureau) y a dictar cursos de manejo de máquinas eléctricas de contabilidad (EAM, Electric Accounting Machine), que en 1941 se convirtieron en escuela de operadores de EAM. También en 1933 se abrió en Buenos Aires una representación de la Compagnie des Machines Bull, de Francia, cuyas máquinas de contabilidad fueron una seria competencia de IBM.

En los años 30, la estación del actual Ferrocarril General Belgrano de la ciudad de Santa Fe (que se llamaba entonces Ferrocarril Santa Fe) adoptó una máquina de tarjetas perforadas para agilizar la información retenida en las planillas contables. La máquina, que estaba ubicada en una sala de la estación y era manejada por personal capacitado, funcionó hasta 1948, cuando se produjo la nacionalización de los ferrocarriles, y fue trasladada a uno de los mayores talleres ferroviarios de la Argentina, situado en la ciudad de Tafí Viejo, provincia de Tucumán. “Era una máquina Hollerith y no tuvieron piedad con ella" [1].

En 1960, mientras IBM-WTC[3] completaba el desarrollo de su planta manufacturera en Argentina [2], las primeras computadoras comenzaban a llegar a país, aunque la decisión de adquirirlas tuvo que ser mucho tiempo antes, ya que las computadoras de entonces requerían una preparación del espacio físico que debía alojarlas tan considerable como la preparación del entorno humano e institucional al que estaban destinadas y eso llevaba tiempo. Las máquinas, que tuvieron destinos completamente diferentes, eran cuatro de origen norteamericano (dos provenían de IBM; y las otras dos eran de Univac), la restante era de origen inglés. Las computadoras que trajo IBM eran una IBM 305 RAMAC -que fue exhibida en una muestra conmemorativa del 150 aniversario de la revolución del 25 Mayo de 1810 (que dio comienzo a la independencia argentina)- y una IBM Type 650 RAMAC que se instaló en la sede de Ferrocarriles Argentinos. Las computadoras Univac, que la Remington Rand Sudamericana instaló en Transportes de Buenos Aires, eran dos USS 90 (Univac Solid State). La computadora inglesa, una Ferranti Mercury II, había sido adquirida por la Universidad de Buenos Aires con destino a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales [3].

La adquisición de la computadora de la Universidad de Buenos Aires había sido iniciativa del Dr. Manuel Sadosky, Director del Departamento de Matemática de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, y fue utilizada en el Instituto de Cálculo, de ese departamento, que Sadosky creó al año siguiente. La Mercury II, que fue seleccionada en un concurso en el que también participaron Philco, Remington e IBM, había sido construida por Ferranti Ltd. con diseño de la Universidad de Manchester y, a pesar de que ya tenía cierta antigüedad (era valvulada), ostentaba características que la hacían preferible como computadora científica. Además de un compaginador simbólico (assembler), Pig 2, traía un compilador Autocode, que, “era una especie de Fortran primitivo” [4]. La primera preparación estuvo a cargo de Cecily Popplewell, que había trabajado antes con Alan M. Turing, vino especialmente desde Inglaterra para dictar un curso que duró una semana. La Mercury II costó la suma de 152.000 libras esterlinas, que fueron financiadas por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. La máquina tenía entrada y salida por cinta perforada, similar a las que utilizaban los teletipos de entonces para transmitir telegramas. Luego, ingenieros argentinos le agregaron una convertidora de tarjetas perforadas, que era el sistema de entrada/salida utilizado en las máquinas de contabilidad y el más difundido hasta la aparición de las microcomputadoras.

La Mercury II fue utilizada para realizar los trabajos del Instituto de Cálculo, que comprendieron cálculos astronómicos (verificación de los cálculos manuales hechos por el astrónomo ítalo-argentino Francisco J. Bobone sobre el pasaje del cometa Halley en 1904), modelos matemáticos de cuencas fluviales y econométricos, desarrollo en computadora del método de camino crítico (CPM), estudios de mecánica del sólido, problemas lingüísticos y problemas estadísticos. “Después de dos años de trabajo todo estaba perfecto, hasta la última cifra, aprendimos muchísimo y visto desde esta perspectiva moderna, hicimos un trabajo increíble con una máquina que probablemente tenía la potencia, velocidad y memoria de una calculadora de mano moderna de $ 29.95” [4].

La Mercury II funcionó interrumpidamente hasta mediados de 1966, cuando la Universidad de Buenos Aires fue intervenida por el gobierno surgido del golpe militar de ese año. La violenta represión de la resistencia opuesta por profesores y alumnos de la Facultad de Ciencias Exactas motivó que los miembros del Instituto de Cálculo (junto a muchos otros docentes e investigadores)  renunciaran a sus cargos, lo que acarreó la desaparición del Instituto y el paulatino abandono de la computadora, que pronto dejó de funcionar y fue "canibalizada".

Durante ese período (1956-1966) se produjo también en la Universidad de Buenos Aires, por iniciativa del Ing. Humberto Ciancaglini, la primera computadora experimental de América Latina: la CEFIBA (Computadora Electrónica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires), que era de transistores, de la cual sólo se conservan, en un museo de Buenos Aires, algunas partes aisladas. La construcción de la segunda computadora experimental, la CEUNS (Computador Electrónico de la Universidad Nacional del Sur), fue emprendida en la sede universitaria de Bahía Blanca (Provincia de Buenos Aires) por Jorge Santos y quedó interrumpida por efecto de los acontecimientos políticos del año 1966.  Entre 1977 y 1980 se construyó, bajo la dirección del Ing. Juan Carlos Escudé y también en Bahía Blanca, pero en dependencias de la Marina, un prototipo de computadora especializada, ARGENTA, del cual se conservan restos dispersos.

   

Dificultades encontradas

El destino de las máquinas experimentales antes mencionadas pone de manifiesto una despreocupación general por conservar esos testimonios del pasado. A ello se agrega, en el caso de IBM (que dominaba el mercado) el sistema de comercialización que regía desde los tiempos de la tabuladora, consistente en alquilar las máquinas en lugar de venderlas a sus clientes. Ello facilitó el reemplazo de  las computadoras en uso por modelos con mejores prestaciones (menor tamaño, mayor volumen de información manejado, mayor velocidad de procesamiento, mayor poder de almacenamiento de caracteres, nuevos periféricos, etc.). Por lo tanto, las empresas no se quedaron con las máquinas, que eran recuperadas por los proveedores, que tampoco se cuidaron de  conservarlas. Otro motivo que hizo dificultosa la tarea de encontrar máquinas de contabilidad, calculadoras o computadoras, es que nadie imaginaría en aquel momento, que solamente dos décadas después, estas máquinas serían consideradas “reliquias”, y que existirían personas dedicadas a su estudio y preservación. Este nuevo fenómeno, que estudia la evolución del hombre a través de su desarrollo tecnológico, es generalmente conformado por personas (de manera individual o grupal) que presenciaron el desarrollo de la informática desde los últimos cincuenta años en adelante y en donde cada máquina que integra su colección esconde un sentimiento por el que es especialmente preservada.

 

DPI, un ejemplo de visión y conservación

La mayoría de las máquinas de procesamiento de datos y terminales de computadoras, que pude encontrar estaban reunidas de una manera muy curiosa en un solo lugar; un viejo depósito de la Dirección Provincial de Informática (DPI) en la ciudad de Santa Fe.

Luego de varios años de utilizar equipos de registro unitario (tabuladoras) y con la incorporación de la primera computadora (IBM System/360-20), se inauguró el Centro de Cómputos de la Provincia, en julio de 1969. Previamente se creó una Comisión para el Estudio y Racionalización de Sistemas de Información y un grupo de analistas y programadores pioneros desarrolló sistemas de: Estadísticas y Censos, Impuesto Inmobiliario, Catastro, Contaduría General, Sueldos y Jubilaciones. Más tarde, en 1971, se incorporó una computadora más poderosa (IBM 370/135) en el entonces Ministerio de Bienestar Social. En 1983 ya estaban disponibles varias terminales de video (pantallas y teclado) que partiendo de un esquema centralizado en un gran equipo (mainframe), se conectaban a éste a través de la primera red de comunicación de datos de la Provincia de Santa Fe. Entre sus tareas diarias, el Centro de Cómputos tenía la liquidación de sueldos de los empleados públicos correspondientes a toda la Provincia, tarea que era realizada por los equipos de computación mayores, provistos en su mayoría por IBM. 

A medida que iban ingresando nuevos equipos de procesamiento de datos, la idea de conservar las máquinas obsoletas del Centro estuvo rondando las mentes de muchos de los empleados de la DPI. “Simplemente tuvimos la idea de hacer algo con las máquinas que tanto trabajo nos habían ahorrado no hacía mucho tiempo atrás, y sugerimos que se hiciera una especie de 'Arca de Noé' de las computadoras, acumulando las máquinas obsoletas en un viejo depósito y conservando dos de cada tipo, esperando hacer algo en el futuro con ellas y con las restantes. La gran mayoría fue a parar a instituciones educativas de la ciudad,  que estaban relacionadas con nosotros, en forma de donaciones, aunque hubo muchas que no tuvieron esa suerte” [5].

Gracias a una visita al depósito organizada por Adriana, pude observar la gran cantidad de máquinas almacenadas por la DPI en estos últimos años. Integrado en su mayoría por computadoras pertenecientes al período pos-PC, el depósito tenía una curiosidad. Una vieja sala era el punto de reunión de viejas y enormes máquinas de procesamiento de datos, con las cuales inclusive Adriana había trabajado, que estaban completas y en buen estado. Entre ellas, una lecto-clasificadora IBM, de unos tres metros de largo, junto con equipos tales como una unidad de cinta magnética, una unidad de procesamiento de datos, ambas de más de dos metros de alto, y su correspondiente unidad de almacenamiento de datos en disco.

También se encontraban los equipos de terminales de datos, junto con otras computadoras pertenecientes a la era pos-PC. No solo es sorprendente el buen estado de conservación por parte de la DPI, sino también que lograron salvar varios manuales correspondientes a dichas máquinas y en excelente estado también.

 

Otros hallazgos

La Fundación Bica Cultura de la ciudad de Santa Fe, adquirió en propiedad un viejo edificio en cuyo interior había una pequeña sala con máquinas de procesamiento de datos algo bastante deterioradas. Mientras el edificio se restauraba, las máquinas y algunos muebles fueron llevados a un depósito. Gracias a una visita organizada junto con personal de Bica Cultura pude encontrar que figuran en el Anexo 1 y fueron incorporadas al inventario de objetos de colección del Proyecto AHDTI.

Gracias a la vinculación con la Asociación Provincial de Profesionales en Informática (APPEI) y su Vicepresidente, Leonardo Karchesky (integrante del proyecto AHDTI), pudimos ubicar en la ciudad de Sunchales  (Provincia de Santa Fe), más precisamente en un museo de esa entidad y con la colaboración de la compañía Sancor Seguros, parte del equipamiento que integraba el sistema IBM 360/25 (según se detalla en planilla adjunta), al igual que otro equipo que se ubicó en Sancor Fábrica de la misma localidad. Así también, en el depósito de los Almacenes de la Empresa Provincial de Energía, en la ciudad de Santa Fe, se encontraron varios equipos y terminales de computadoras que también se detallan en el Anexo 1 y que también integrarían mas adelante el inventario de objetos de colección del AHDTI. [6]

 

Proyecto AHDTI: Aula Histórica Dinámica de Tecnologías de Información

Este trabajo culmina con el logro de su objetivo principal, detallando un Proyecto que surgió de una constelación de voluntades y continúa en este momento, gracias al respaldo de las personas que lo llevan a cabo.

A medida que la innovación tecnológica iba imponiendo la adquisición de nuevo equipamiento, en las organizaciones hubo sentimientos encontrados: por un lado, la alegría de un nuevo desafío y, por otro, la nostalgia de dejar de lado equipos que habían dado buena prestación en su momento y con el cual se superaron desafíos planteados en el pasado. Entonces, en la mente de algún miembro de esas organizaciones nació la idea de hacer algo con esos equipos, tener un lugar donde guardarlos por si alguna vez surgía una oportunidad. Otras veces, sólo quedaba espacio para los equipos nuevos, por lo que el dolor de desguazarlos y dejarlos en algún depósito, juntando polvo, se hacía más fuerte. La idea de un museo era una realidad lejana, poco probable si se piensa en un país como la Argentina, con bajos presupuestos en educación y, por supuesto, con urgencias de mayores prioridades, pero esta idea estaba siempre presente en todos ellos.

A principios de 2002, se produce la chispa que reúne estas ganas de hacer, esta constelación de voluntades. Primero, se conoció mediante una nota en el diario local[4] la iniciativa de un grupo de jóvenes que, iniciados como coleccionistas, estaban estudiando viejas computadoras[5]. El Dto. Sistemas de la Universidad Tecnológica Nacional (Facultad Regional Santa Fe) dejó en claro que la propuesta de un lugar para albergar estas computadoras era asunto serio cuando decidió brindarle al grupo un espacio transitorio para alojar las máquinas y además de darle un apoyo incondicional al proyecto. En segundo lugar, un llamado de personal de la DPI que tenía a su cargo la triste tarea de desprenderse de los equipos “viejos”, dejó en claro que tenían las mismas intenciones que el Departamento y el grupo.

Se convocó entonces, a una primera reunión, a entidades interesadas en apoyar un proyecto que tenía como principal objetivo “abrir la historia de la informática para que actuales y futuras generaciones puedan aprender sobre la historia, estableciendo la unión entre la cultura, la tecnología informática, las telecomunicaciones y la vida cotidiana, donde se estudie el progreso humano bajo su desarrollo tecnológico”. Se unieron luego a la propuesta varios representantes de Escuelas Técnicas de nivel medio que agregaron la finalidad de “crear un espacio de vinculación Nivel Medio–Universidad por medio del trabajo y el aprendizaje, en un ambiente de mutua colaboración, que permita la articulación entre los dos niveles, generando pasantías laborales en la especialidad informática y de esta manera fomentar la inserción de los alumnos en la Universidad” [7].

A mediados de 2002 ya estaban participando en el Proyecto entidades con una trayectoria muy importante en lo relativo a las tecnologías de la información, como el Centro Regional de Investigación y Desarrollo (CERIDE), perteneciente al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Asociación Provincial de Profesionales en Informática (APPEI). Todo ello culminó con el interés e integración por parte del Ejército Argentino con su Liceo Militar General Belgrano.

Al Proyecto se lo denominó “Aula Histórica Dinámica de Tecnologías de Información”. Es importante explicar los términos que componen ese nombre, para aclarar así sus objetivos y actividades. Cuando se habla de un Aula, es porque se necesita un espacio lo suficientemente amplio como para albergar todas las máquinas que posteriormente serán estudiadas; es Histórica porque, debido a la antigüedad de los componentes físicos de sus objetos de colección y de los programas de software, solamente se estudian tecnologías desaparecidas; es Dinámica porque será también un ambiente de investigación, que no se limitará a la muestra museística;  y es de Tecnologías de Información porque abarca todo lo vinculado con el manejo de información y su evolución, de los últimos cincuenta años.

Las acciones para el logro de los objetivos del AHDTI fueron clasificadas en: Museísticas y culturales; Educativas y de nivel medio–universidad; de Difusión y de Vinculación externa o con el medio (nacional e internacional). Las actividades se clasificaron en locales y a distancia; para dar la posibilidad, mediante servicio web, a las personas interesadas que necesiten cualquier tipo de información disponible del AHDTI o esté dispersa en otras regiones de la Argentina y del mundo.

 

 

 

ANEXOS

 

1. Máquinas encontradas

A pesar de los motivos antes expuestos, hubo máquinas que lograron sobrevivir a su casi total aniquilación por parte de los proveedores y usuarios que no tuvieron en cuenta su futura importancia. Curiosamente, la mayoría de las máquinas que se encontraron en el curso de nuestra investigación  fueron localizadas en organizaciones estatales (algunas, como se pudo ver, con claras intenciones de conservación), guardadas generalmente en viejos depósitos.

Hasta la fecha del presente trabajo se han localizado los siguientes equipos y partes de computadoras:

 

·        Mainframes, Computadoras y Microcomputadoras*

Apple II+

Commodore PET

IBM 360/25

IBM 3742

IBM 34

Ferranti Mercury II

Olivetti Ivrea Programma 101

Tandy Radioshack TRS-80 Model I

Texas Instruments 99/4A

 

Unidad de almacenamiento en disco rígido

MAI Basic Four Information System

 

Unidad de almacenamiento en disco flexible

Apple II Unit I & II

 

Unidad de almacenamiento magnético

IBM 2415                  

IBM 3420

           

Unidad de control

IBM 2415

IBM 2803

 

Impresoras

IBM 3203

IBM 3287

MAI Basic Four Information System

Texas Instruments 99/4A (Impact Printer)

 

Lectoclasificadora de tarjetas perforadas

IBM 3505

 

Terminales

MAI Basic Four Information System

Radioshack TRS 80 DT-1 (Data Terminal)

 

*Anteriores al anuncio de la IBM PC en Agosto, 1981.

 

 

2. IBM en América Latina

Como puede verse en el cuadro adjunto, Argentina fue, con Chile, uno de los dos primeros países latinoamericanos donde IBM se instaló o realizó negocios [8].

 

ALEMANIA,

1910

REINO UNIDO,

1912

FRANCIA,

1914

CANADA,

1917

ARGENTINA,

1924

CHILE,

1924

SUIZA,

1927

ITALIA,

1928

SUECIA,

1928

AUSTRIA,

1928

 

Países que integraron la temprana expansión de IBM

Pero las primeras máquinas de registro unitario de América Latina se instalaron en Brasil, en 1921, en el Ferrocarril Oeste de Minas, el Ferrocarril Central de Brasil, el  Departamento de Salud Pública y el Ministerio de Guerra. En 1925 se instalaron en la Argentina - en el Banco Hipotecario Nacional y en Direcciones de Estadística (en las ciudades de Buenos Aires y La Plata) y en Chile, en los Ferrocarriles Chilenos del Estado. México instaló las primeras, en 1927, en los Ferrocarriles Nacionales y en 1928 en: Petróleos del Águila, Fábrica de Papel San Rafael y el Banco de México. En 1929 se las instaló en: Compañía de Luz (Mexicana Power and Light Co.), Departamento Central, Petróleos El Águila, en Tampico y Coatzacoalcos y además en el Departamento de Estadísticas, para preparar el Censo de 1930. En ese mismo año Perú las instaló en la Superintendencia General de Aduanas. Guatemala lo hizo en Ferrocarriles Internacionales de Centro América. Las primeras máquinas alfabéticas de América Latina se instalaron en 1934 en Brasil y en México [9].

Las tarjetas para perforar, elemento básico para la operación de las máquinas, eran fabricadas desde 1927 en un solo país, la Argentina. Al año siguiente le correspondió a México y posteriormente a Brasil, en 1935. Los demás países tenían que importarlas. Poco a poco, América Latina se fue mecanizando y hubo centros en 1938 en Colombia, Uruguay y Venezuela; en 1941 en Panamá (en la Agencia de Seguro Social) y en Paraguay; en 1945, en el Ministerio de Hacienda de El Salvador. En 1946 México abrió sucursales en las ciudades de Guadalajara y Monterrey, y en 1949 Honduras inauguró su primer centro en el Ferrocarril de Tela. El último país que los abrió fue Nicaragua, en 1954, en el Ministerio de Finanzas y Crédito Público. Hacia 1955 toda América Latina contaba con centros de mecanización de datos equipados por IBM.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Referencias

 

[1]       Entrevista a Jorge Watson”, realizada por el autor. Santa Fé, 2002.

[2]       IBM Highlights 1885-1969” en formato PDF. IBM Corporate Archives. http://www-1.ibm.com/ibm/history/documents/pdf/1885-1969.pdf

[3]       La Argentina y la computadora”. Nicolás Babini. Editorial Dunken, 2003.

[4]       Entrevista a Víctor Pereyra”, realizada por el autor. Santa Fé, 2003.

[5]       Entrevista a Adriana Grenón” integrante del Proyecto AHDTI, realizada por el autor. Santa Fe, 2002.

[6]       Entrevista a Leonardo Karchesky” realizada por el autor. Karchesky es integrante del Proyecto AHDTI y vice-Presidente de APPEI. Santa Fe, 2003.

[7]       Documento de Presentación del AHDTI”. Santa Fe, 2003.

[8]       “Frequently Asked Questions” en formato PDF. IBM Corporate Archives. http://www-1.ibm.com/ibm/history/documents/pdf/faq.pdf

[9]       Historia de la Computadora”. Asociación Colombiana de Ingenieros en Sistemas. Museo Colombiano de Computadoras. http://agamenon.uniandes.edu.co/museo/prologo.htm

 

Acerca de…

WATSON, Jorge. Integrante del Proyecto AHDTI, Jorge trabajó como ferroviario en la Estación de Ferrocarril Gral. Belgrano de la ciudad de Santa Fe durante el período 1935-1955.

            BABINI, Nicolás. Historiador de la Computación en Argentina, Nicolás escribió varios artículos sobre este tema. Hoy en día, esta trabajando en un Seminario de la Historia de la Computación (donde está incluido dentro del grupo el autor de este trabajo) recopilando todo lo que tenga que ver con la historia de la computación en Argentina.

            PEREYRA, Víctor. Un antiguo programador de la Ferranti Mercury, Víctor trabajó con una de las primeras computadoras en llegar al país. Estuvo incluso, ligado con computadoras dictando seminarios y cursos en EE.UU. y Argentina.

            GRENON, Adriana. Integrante del Proyecto AHDTI, Adriana trabajó con antiguas máquinas de procesamiento de datos en los 70s y hoy desempeña su trabajo en la actual DPI de la Ciudad de Santa Fe.

            KARCHESKY, Leonardo. Integrante del Proyecto AHDTI, Leo es vice-presidente de APPEI y actualmente trabaja para la Empresa Provincial de Energía de la Ciudad de Santa Fe. Trabajó con antiguas computadoras en los 70s.

           

 

Este trabajo fue corregido por Nicolás Babini



[1] Párrafo citado del Documento de Presentación del Proyecto Aula Histórica Dinámica de Tecnologías de Información (AHDTI).

[2] IBM fue conocida desde 1911, como Computing Tabulating Register Co. hasta 1924, cuando Thomas Watson, ya en la presidencia de la compañía hacía unos años, la renombraría como International Business Machines Corp.

[3] En aquél tiempo, IBM era conocida como IBM-World Trade Center

[4] Diario El Litoral, edición del 14 de Mayo de 2002. (http://www.ellitoral.com)

[5] El autor de este trabajo comenzó con el grupo, el cuál inmediatamente recibió a dos personas interesadas en viejas computadoras a trabajar con él. Posteriormente se agregaron otras dos personas sumando el total de cinco integrantes.